El
aspecto de un recién nacido
En
las escenas de partos que se ven en el
cine o por televisión, la futura
madre, a menudo perfectamente maquillada
y repeinada, “da a luz” a
un bebé tras unos cuantos gritos
y gemidos. Segundos después, el
médico les presenta a los emocionados
padres un precioso y fotogénico
bebé de varios meses, limpio y
repeinado, balbuceando tiernamente.
Compare esta imagen con el aspecto que
tiene realmente un recién nacido
tras salir del vientre materno: azulado,
cubierto de sangre y una sustancia blanquecina
y pegajosa y con el aspecto de acabar
de participar en un combate de boxeo.
Pero el hecho de que su bebé no
se parezca a uno de esos querubines de
Hollywood no debería ser motivo
de sorpresa. Recuerde que el feto se desarrolla
inmerso en líquido, replegado sobre
sí mismo en un espacio que se le
queda cada vez más pequeño
dentro del útero. Todo el proceso
suele culminar con el bebé siendo
empujado a través de un canal del
parto óseo y sumamente estrecho,
siendo necesario a veces utilizar fórceps
o ventosa.
De todos modos, hay dos cosas que conviene
recordar:
1. Generalmente, los rasgos que hacen
que un bebé normal tenga un aspecto
extraño sólo son temporales.
2. A los ojos de un padre ilusionado y
lleno de admiración, su bebé
siempre será el bebé perfecto.
Aspecto general de los recién nacidos
El momento en que usted podrá ver,
tocar o inspeccionar por primera vez a
su recién nacido dependerá
del tipo de parto que tenga, de su estado
y del estado del bebé. Si tiene
un parto vaginal sin complicaciones, deberían
permitirle coger al bebé a los
pocos minutos de dar a luz.
En la mayoría de los casos, los
bebés parecen encontrarse en un
estado de alerta tranquila aproximadamente
durante la primera hora inmediatamente
posterior al embarazo. Ése es un
momento perfecto para que usted y su pequeño
se empiecen a familiarizar el uno con
el oto e inicien el proceso de formación
del vínculo. Pero no se desespere
si las circunstancias imposibilitan que
conozca, vea o coja al bebé inmediatamente
después de dar a luz. Pronto podrán
pasar tiempo los dos juntos, y no hay
pruebas científicas de que el retraso
de ese encuentro repercuta negativamente
sobre la salud o el comportamiento del
bebé, ni sobre la ulterior relación
materno-filial.
Durante las primeras semanas, se dará
cuenta de que la mayor parte del tiempo
su bebé tenderá a mantener
los puños apretados, los codos,
caderas y rodillas flexionados, y brazos
y piernas replegados sobre la parte anterior
del cuerpo. Esta postura se perece bastante
a la posición fetal que mantuvo
durante los últimos meses de embarazo.
Los bebés que nacen prematuramente
pueden presentar algunas diferencias en
lo que se refiere a la postura, aspecto,
actividad y comportamiento en comparación
con los recién nacidos a término.
Los bebés nacen con una serie de
respuestas instintivas a estímulos
como la luz o el tacto, conocidas como
reflejos primitivos, que desaparecen gradualmente
conforme van madurando. Estos reflejos
incluyen:
• Reflejo de succión, que
hace que el bebé succione con fuerza
cualquier objeto que le pongan en la boca.
• Reflejo de prensión, que
hace que el bebé cierre la mano
y apriete fuertemente los dedos cuando
le aplican presión en la palma
de la mano con un dedo u otro objeto.
• Reflejo de Moro, o reacción
de sobresalto, que hace que el bebé
extienda súbitamente los brazos
hacia los lados y luego los repliegue
sobre el tronco cuando se sobresalta ante
un ruido fuerte, una luz intensa, un olor
fuerte, un movimiento repentino u otro
estímulo.
Asimismo, debido a la inmadurez del sistema
nervioso, a los recién nacidos
les pueden temblar los brazos, las piernas
o la barbilla, particularmente cuando
lloran o están agitados.
Durante las primeras semanas generalmente
los bebés se pasan la mayor parte
del tiempo durmiendo. Esto puede estar
todavía más exacerbado durante
el primer día o primer par de días
de vida en los recién nacidos a
cuyas madres les administraron ciertos
tipos de medicamentos o anestesia durante
el parto.
A menudo a los padres les preocupa el
patrón respiratorio de su de recién
nacido, debido a la mayor atención
que ha recibido últimamente el
síndrome de muerte súbita
del lactante (SMSL). Pero usted debe tener
en cuenta que es normal que la respiración
de un bebé tan pequeño sea
un poco irregular.
Cuando un bebé está despierto,
su frecuencia respiratoria puede variar
ampliamente, a veces excediendo las 60
respiraciones por minuto, sobre todo cuando
está agitado o después de
un episodio de llantos. Los recién
nacidos también tienen períodos
durante los cuales dejan de respirar de
5 a 10 segundos y luego vuelven a respirar
por sí mismos. Esto se conoce como
respiración periódica, lo
que tiende más a ocurrir durante
el sueño y se considera completamente
normal. De todos modos, si el bebé
se pusiera azul o dejara de respirar durante
un período de tiempo más
largo, se trataría de una emergencia,
en cuyo caso debería contactar
inmediatamente con el pediatra o llevarlo
al servicio de urgencias más cercano.
A pesar de que no empezará a hablar
hasta mucho más tarde, su recién
nacido producirá una sinfonía
de sonidos –sobre todo grititos
de alta frecuencia– además
de los llantos de rigor. Los estornudos
y los hipos también son muy frecuentes,
y en los recién nacidos no indican
que el bebé padezca alguna infección,
alergias o problemas digestivos.
continúa